Dar gracias cuando no es fácil
Este año, con los operativos migratorios y el miedo en muchas comunidades, a algunas personas les cuesta sentir gratitud hacia el país donde viven. Es comprensible. Dar gracias no significa que todo esté bien. Puede ser algo más pequeño y más honesto: agradecer a las personas que te sostienen aquí, a los amigos que se volvieron familia, a ti misma o a ti mismo por haber aguantado otro año.
Muchas familias latinas han hecho suyo el día a su manera: pavo con mole, tamales junto al puré de papa, arroz con gandules. Si te nace, adapta la fiesta a ti.
Si pasas el día solo o sola
Para quien vive solo, el silencio de Thanksgiving pesa: las calles vacías, las tiendas cerradas, las redes llenas de mesas grandes. Si es tu caso, planéalo antes en lugar de esperar a ver qué pasa. Puedes organizar una comida con otros amigos que también están lejos de sus familias, hacer una videollamada larga con los tuyos, ofrecerte como voluntario en un comedor comunitario o simplemente regalarte un día tranquilo, con tu comida favorita y una película.
Lo que suele salir peor es pasar el día viendo las fotos de los demás.
Cuando el trabajo no para
Para muchos latinos, Thanksgiving es día de doble turno: en cocinas, almacenes, tiendas que abren para el Black Friday. Cansancio y nostalgia juntos son una mezcla difícil. Si te toca trabajar, busca un momento antes o después para una llamada con tu familia, aunque sea corta. Y dale valor a lo que haces: ese esfuerzo es lo que sostiene a mucha gente.
Una mesa de familia elegida
Muchos latinos en Estados Unidos han construido lo que llaman familia elegida: los compañeros de trabajo con los que compartes turnos, la vecina que te cuida a los niños, los paisanos del mismo pueblo. Thanksgiving puede ser un buen día para reconocerla. Una comida sencilla en la que cada quien trae un plato de su país, con el pavo o sin él, suele ser más significativa que la cena perfecta de los anuncios.
Si es la primera vez que organizas algo así, no hace falta que sea grande. Tres o cuatro personas y una buena conversación bastan.
Lo que remueve el inicio de las fiestas
Thanksgiving marca el comienzo oficial de la temporada de fiestas, que dura hasta Año Nuevo. Para quien vive lejos de su familia, son cinco semanas en las que la nostalgia se intensifica. Conviene llegar preparado: pensar desde ahora cómo quieres pasar la Nochebuena y el fin de año, con quién y qué te va a hacer bien, para que diciembre no te arrastre.
Si sabes que estas semanas te cuestan, planea también algo pequeño solo para ti cada semana: un paseo, una comida que te guste, una llamada larga con alguien querido.
Gratitud que no sea obligatoria
Hay días en que no te sale dar gracias, y está bien. Si te ayuda, prueba algo sencillo: antes de dormir, escribe tres cosas concretas que te sostuvieron este año. No tienen que ser grandes. Una persona que te ayudó, un trabajo que no se cayó, un momento con tus hijos. A veces ponerlo por escrito ayuda a ver lo que el cansancio tapa.
Si las fiestas te remueven preguntas grandes
Muchas personas me buscan en estas semanas porque la temporada de fiestas les remueve preguntas grandes: si quedarse o volver, cómo está su relación de pareja después de años de esfuerzo, qué quieren para el año que viene. En una sesión ordenamos eso con las cartas y miramos qué depende de ti.
Si quieres hacer balance del año, mira la sesión de cierre de año. Para una pregunta concreta, la Sesión de Diagnóstico dura 45 minutos por llamada de voz.
