Vivir lejos de casa

Hijos que crecen en inglés, padres que piensan en español

Les hablas en español y te contestan en inglés. Les cuentas de tu pueblo y no entienden por qué lloras. Ellos te explican cosas de su escuela que tú no conoces. En muchas familias latinas de Estados Unidos los padres y los hijos viven en la misma casa, pero en mundos que se separan poco a poco. Es una de las heridas más silenciosas de la migración.

Composición editorial de cartas de tarot para la guía «Hijos que crecen en inglés, padres que piensan en español»

Dos idiomas, dos maneras de sentir

El idioma no es solo palabras. Es la forma en que cuentas un chiste, en que regañas, en que dices «te quiero». Cuando tus hijos piensan en inglés y tú en español, hay cosas que se pierden en la traducción. A veces sientes que no te entienden; a veces ellos sienten lo mismo, y no saben cómo decirlo.

Muchos hijos de inmigrantes, además, han tenido que hacer de traductores desde pequeños: en el médico, en la escuela, en el banco. Esa responsabilidad temprana los hace crecer rápido, y a veces deja un resentimiento que nadie nombra.

Entre dos culturas

Para los hijos, crecer entre dos culturas puede ser una riqueza y también un conflicto: en la escuela no son del todo americanos, y cuando visitan a la familia en el país de origen tampoco son del todo de allá. «Ni de aquí ni de allá», dicen muchos. Si tus hijos están en la adolescencia, es normal que en algún momento rechacen lo latino para encajar, y que más adelante lo recuperen.

Lo que acorta la distancia

No hace falta que tus hijos hablen un español perfecto. Lo que más acerca es compartir cosas: cocinar juntos las recetas de la abuela, ver una película en español, contarles historias de tu infancia sin sermón, interesarte de verdad por su música o sus series. Y también aprender un poco de su mundo: preguntarles, dejar que te expliquen.

Con los adolescentes, ayuda mucho escuchar antes de corregir. Muchas peleas en casa son, en el fondo, dos personas que se quieren y no saben cómo traducirse.

Cuando tu hijo te corrige el inglés

Muchos padres latinos sienten vergüenza cuando sus hijos les corrigen el inglés delante de otros, o cuando los niños se ríen de su acento. Esas pequeñas escenas pueden herir más de lo que parece, porque tocan algo profundo: la sensación de no pertenecer del todo, ni siquiera en tu propia casa. Si te pasa, puedes decírselo a tus hijos con calma: que te duele, que te esfuerzas, que tu idioma también es un valor. Muchos niños no se dan cuenta del efecto que tienen hasta que se lo dices.

Visitar el país de origen

Si es posible, un viaje al país de origen puede cambiar mucho la relación de los hijos con sus raíces: conocer a los abuelos, comer en la calle, oír el español de la familia. Para muchas familias no es posible por el estatus migratorio o por el dinero, y eso también es una pérdida que se puede nombrar. En esos casos, las videollamadas con los abuelos, las historias y las fotos son puentes importantes.

Los hijos adultos

Cuando los hijos crecen y se van de casa, a veces la distancia cultural se hace más evidente: eligen parejas de otra cultura, no quieren hablar español con sus hijos, se alejan de la familia extendida. Es una etapa en la que muchos padres sienten que perdieron algo. También es una oportunidad para construir una relación nueva, de adulto a adulto, en la que cada uno respete el camino del otro.

Si quieres mirarlo conmigo

En una sesión puedes hablar de lo que te duele en la relación con tus hijos, de la culpa por haberlos criado lejos de tu familia o del miedo a que pierdan sus raíces. Las cartas ayudan a mirar la situación con más calma y a encontrar una forma de acercarte. La consulta puede ser en español o en inglés, y si tus hijos son adultos, también pueden consultar ellos. La Sesión de Diagnóstico dura 45 minutos.

Antes de conversar

Un poco más de claridad.

¿Mis hijos pueden consultar en inglés?

Sí, la consulta puede hacerse en inglés si lo prefieren.

¿Es normal que mis hijos rechacen el español?

Es frecuente en la adolescencia y muchas veces es una etapa. Mantener el vínculo es más importante que forzar el idioma.

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